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LA EXPROPIACIÓN Y LA SOBERBIA DEL DERECHO

LA EXPROPIACIÓN Y LA SOBERBIA DEL DERECHO

 

RICHARD ALEXANDER, Pinedo Valentín

¿En serio la gente cree que el presidente iba a expropiar a rajatabla a las clínicas privadas? Parece que ese fue el sentir en redes de varios juristas y abogados preocupadísimos de cual fuera el artículo a aplicar. Pero ello es un despropósito, en sí, el análisis de aplicación normativo es totalmente fútil. En primer lugar, porque solo fue un amago, un ademán, una maroma bien pensada del gobierno para compeler a las clínicas a ponerse la mano en el pecho y ver algo más que negocio en esta coyuntura. Aunque a pesar de ello, personalmente pienso que en temas donde la salud y la economía chocan intempestivamente, pensar que existen buenos y malos, héroes y villanos, es por decirlo menos, infantil.

Hay que darle crédito por supuesto a Vizcarra, después de todo, lanzar tamaña arenga en el día del campesino, haciendo un símil con Velazco, tienen un impacto considerable. Y eso solo da más pie a que el mensaje que se debe interpretar no es de índole normativo, sino político. En política las cuestiones no se reducen a silogismos sencillos, son artimañas muy complejas, donde cada agente juega sus fichas estratégicamente. Vizcarra las jugó, aparentemente muy bien, al menos si quiere ganarse los aplausos y vitoreos del público. Pero ganarse al público, es sinónimo de popularidad, pero ¿Es gobernar bien? La respuesta en principio debería ser: No siempre, hay que ver un justo medio. Darle al pueblo lo que quiere, te puede salvar de momento, pero el pueblo normalmente no sabe lo que quiere, no porque tenga mala fe, sino porque carece de conocimientos técnicos. Ahí es donde entran los economistas y los profesionales de la salud, y salen (azuzados con espada por la borda) nuestros amigos “los juristas” que tienen bastante tiempo en redes por el cierre del PJ.

Y es que una primera señal para interpretar que la supuesta “expropiación” no era más que una maroma es que era mejor citar al art. 82 de la Ley general de salud que permite el mismo fin que supuestamente buscaba el gobierno. La expropiación es una medida general, ¿por qué mejor no aplicar una norma especializada sobre el tema y que delimita mejor las facultades en función al problema? Ya ven, pura estrategia y humo.

Ello solo es la punta del iceberg, casi una intrascendencia, para aquellos cuyo pensamiento, en serio es crítico. Lo verdaderamente preocupante y avasallador son las posibles consecuencias económicas que una medida así, que no se está dando de forma directa, sino de modo indirecto mediante la aprobación de un proyecto de ley que permite al Estado “disponer” de los bienes de las clínicas durante la emergencia, pero eso sí, como gran cosa, pagando sus costos de mantenimiento. En otras palabras, la posibilidad de que un burócrata de saco y corbata, venga a un establecimiento privado y decida discrecionalmente que instrumental llevarse. Fuera de los problemas constitucionales y de la propiedad que este proyecto de ley estaría vulnerando, resulta jocoso pensar como el estado guarda una escopeta, pero arteramente saca un cuchillo. No solo eso, es bastante estrafalario pensar que el Estado va a administrar bien recursos privados, cuando ni siquiera es capaz de administrar de manera regular los suyos propios, o sea, en que estamos metidos ¿Más populismo?

Medidas y amagos como los hechos en los últimos días solo generarían escasez en el largo plazo puesto que se desincentiva el ingreso de nuevos competidores y el aumento de la cantidad demandada. Esto normalmente, ya que el mercado de salud, es un tema complejo a nivel económico ya que en el corto plazo si se fija o no precios, se puede intuir que la oferta relativamente no se afectaría ya que hay barreras de entrada y costos hundidos propios de este mercado. Sin perjuicio de ello, hay que acotar que esa es una labor que nuestros especialistas en salud y economía deben ver con pinzas. Debe existir un análisis serio de este tipo de mercado para poder lanzar soluciones que valgan y no meros efectos placebos que ganaran aplausos, pero producirán cadáveres.

Finalizo este comentario señalando a aquellos cuya inocencia, por decirlo de algún modo, les invita a pensar que es el problema jurídico lo cardinal en estos momentos. Y es que lo hacen en su soberbia de pensar que el Derecho es el non plus ultra o la salvación del Perú, y no amigos, solo es tinta perdida y distracción para ver o debatir los verdaderos problemas. Y no, ayudar al país, definitivamente no es pensar que articulo o teoría es la idónea, sino DEBATIR CUALES SON LAS CONSECUENCIAS A NIVEL SOCIAL Y ECONOMICO, Y ES JUSTAMENTE ESTE TIPO DE DEBATES DE LOS QUE MÁS CARECEMOS EN ESTOS DÍAS. Sin más, me despido, amables lectores.

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